Me llaman especialmente la atención los embalajes para comida. Las cajitas de cartón con asas y cierre incorporado que se almacenan sin ocupar mucho espacio, se construyen fácilmente y funcionan a la perfección, manteniendo su interior intacto hasta llegar a su destino. Por su sencillez, no imaginas el trabajo que ha podido haber detrás al diseñarlas pero es que, precisamente ese es el buen diseño, el que sin estridencias cumple con su función y además aporta cierta estética.

El patrón salió directamente de una de esas cajas. Para aportarle la consistencia propia del cartón, he pegado al terciopelo una entretela rígida. Por dentro va forrado y tanto las uniones laterales como inferiores van con remaches, intentando así respetar al máximo la limpieza del diseño.